SOBRE MÍ

PALMIRA ESCOBAR MARTOS

Me crié y crecí en el bar de mis padres.

Y digo esto lo primero porque es importante recordar de dónde una viene y no vender los títulos que una tiene. 

Pude tomar el relevo. Pero no.

A los 19 años, en ese afán adolescente de descubrir el bullicio de ciudades más grandes, de ser rebelde y buscar no se sabe qué, me fuí a Asturias.

Y allí, entre mares, praos, montañas, sidras, tonada y oricios, pasé 20 años.

Me formé en fotografía y dirección de cine.

Y no me fue nada mal.

En esos años trabajé para gente importante como Leo Bassi (Italia), “Y” Espacio Creativo Artes (Reino Unido), o Meyer Sound (EEUU).

En festivales de teatro, danza y cine, algunos tan importantes como el Festival Internacional de Cine de Gijón.

Y también trabajé para grandes entidades como la FSA PSOE y el Gobierno del Principado de Asturias realizando todo tipo de proyectos en varias de sus consejerías como “El Tren de la Libertad”, una muestra fotográfica y audiovisual de las manifestaciones contra la polémica Ley del Aborto iniciada por Gallardón.

Fue aquí donde empezó mi especialización en comunicación política.

Que yo siempre quise dedicarme al cine,

pero la vida me llevaba irremediablemente

a la política… 

Ese sector donde se mezclan las ostias y el aprendizaje.

Ese mundo que te sube y que te puede hacer caer hasta replantearte toda tu vida.

Monté mi propia productora audiovisual con la que

llegué a varias nominaciones con cortos y documentales

pero me comieron los gastos.

Local, reformas, seguros, alarmas, autónomos y el tener que bajar precios porque no sé quién me lo hace más barato.

Te suena, ¿verdad?

Ese cuento ya ha cambiado

Y, de nuevo, ese afán. U otro.

El de echar de menos a tus padres y hermanos, tu tierra y tu gente.

El de de redescubrir quién eres y de dónde vienes. Tu origen, tu arraigo.

Así que, tras 20 años de carrera, vivencia y experiencia, en menos de una semana dejé Asturias, una relación (como lo lees, una relación de 6 años) y volví a Cuenca con toda una vida (y una trayectoria) metida en una Peugeot Partner de los años 80.

No iba a ser fácil. Lo sabía.

Porque además estaba más perdida que un pulpo en un garaje.

O más confundida que el famoso meme de John Travolta.

Y, entre idas y venidas para dar a conocer mi productora, reuniones, correos electrónicos y viajes, un día cualquiera me llamaron de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Vuelta a la política.

Un buen puesto, un buen sueldo y un cargo de responsabilidad.

Lo que quiere todo el mundo, sí, pero no tiene por qué ser lo mejor… de hecho no lo fue.

Pasé de la Oficina de Comunicación a Presidencia, donde he estado los últimos 4 años gestionando las redes sociales del presidente.

Eso, y viajando hasta el último rincón de Castilla-La Mancha.

Conociendo nuestros pueblos, sus empresas, sus carencias, sus virtudes y necesidades.

(De ahí, el objetivo de poner mi trabajo al servicio de los pueblos.)

Y cuando ya estaba afianzada,

con mi puesto de trabajo estable

(como quien dice)

y a punto de firmar la compra de una casa,

llegó el despido.

(A ver, que esto es lo más normal en política y se supone que cuentas con ello, pero la ostia es descomunal).

Dos conversaciones telefónicas de dos minutos pueden poner tu vida patas arriba.

O hacer que te vengas abajo. O que despiertes.

O que te replantees tu vida y te vengas más arriba

que nunca.

Y eso fue lo que pasó. 

Porque donde se cierra una puerta se abren ventanas.

Y la mente también.

Así que decidí recoger mis más de 20 años de experiencia en imagen y comunicación (con toda la fuerza que te da el levantarte) y montar mi propia empresa.

Volver a emprender además en mi pueblo, en Piqueras del Castillo (Cuenca), zona de extrema despoblación donde no hay más de 15 personas en invierno y un par de gatos.

Y decidí enfocarme en impulsar nuestros pueblos, empresas y productores/as a través de la comunicación y las redes sociales. 

Porque en muchos casos es un servicio que no llega.

¿Quién te visita a tu pueblo todos meses para trabajar en una estrategia de comunicación que te ayude a hacer crecer tu negocio?

En este caso yo (que además me encanta viajar y llenarme de barro si hace falta).

Porque la visibilidad da oportunidades y las oportunidades traen dinero. Y gente. Así de fácil.

Y porque sí.

Porque creo firmemente la repoblación, en volver a dar vida a las zonas rurales y en devolverles todo lo que nos dan. 

Este es un resumen de mi historia. De parte de mi vida también.

Si quieres saber más, pregúntame directamente.

Y, si quieres aprovechar mi experiencia para hacer que tus redes sociales crezcan y sean rentables, contacta conmigo.

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Palmira Escobar Martos

 

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